Ayer me permití darme un gustazo y gasté mis ahorrillos en una nueva taza para el WC (o como pone en el catálogo, asiento para inodoro). Tras un arduo montaje (nadie te avisa de lo horrible que es quitar una taza antigua -operación sólo apta para estómagos fuertes-) me dispuse a estrenarla (mis glúteos se estremecían de placer al pensar en su sensual textura granulada) y, cuál fue mi sorpresa: la taza en sí incluía un breve manual de instrucciones.
Como buen ingeniero, me dispuse a leerlo mientras estaba sentado en la susodicha (ya sabéis que no hay mejor lugar para la lectura que una confortable taza) y me descubrí intentando descifrar una serie de jeroglíficos a base de dibujillos sin texto al más puro estilo manual de emergencia de un avión. Supongo que lo harán para evitarse traducir todo a varios idiomas (el nombre de la taza viene escrito nada menos que en 8 dialectos) pero, en mi opinión, generan posibles confusiones y quebraderos de cabeza al poder malinterpretar estos signos.
Por ejemplo, sin ir más lejos, el contenido de esta viñeta es un ejemplo de ello. Según se deduce de una primera inspección ocular, desaconsejan o prohiben taconear encima del WC, o por lo menos, hacerlo con la tapa cerrada. No sé a qué tipo de individuo le hará ilusión dar botes sobre un inodoro con zapatos de tacón apoyándose sobre un solo pie, pero bueno, de todo hay en este mundo.
Ahora nos aconsejan no golpear con brutalidad al cerrar la tapa. Un buen consejo de amigo, desde luego, ya que los pillamientos súbitos de ciertas partes corporales al llevar a cabo esta práctica de riesgo suponen cerca de un 80% de los accidentes mortales en el ámbito doméstico.
Este es un claro ejemplo de posibilidad de malinterpretar las instrucciones. A simple vista parece lo que todos nos estamos imaginando: desaconsejan cerrar la tapa después de hacer aguas mayores. Antes de vayáis al baño corriendo a ponerlo en práctica y que algún familiar os retuerza el cuello de rabia como Steven Seagal, he de deciros que realmente, a lo que se refieren es que no conviene cerrar la tapa justo después de utilizar productos abrasivos para la desinfección del inodoro.
Mil gallifantes al que descifre el significado de esta viñeta, digna de un jeroglífico de Ocón de Oro. A la izquierda se ve una cándida mano absorbiendo con una bayeta los líquidos que pudieren rezumar la tapa, mientras que a la derecha se ven otras manos escurriendo el paño (nótese el detallismo macabro de las gotas que caen). Completan la escena un jabón lagarto y una pluma. (¿¿¿???).
Y por último, pero no por ello menos importante, el consejo de oro que debemos grabar a fuego en nuestras mentes (y que a todos alguna vez a lo largo de nuestra vida se nos ha olvidado seguir al pie de la letra, con los consiguientes gritos del siguiente en entrar al cuarto de baño). Las explicaciones sobran, pero me permitiré parafrasear a Dustin Hoffman en una reciente película: Para lo amarillo puedes esperar un ratillo, pero para lo marrón usa el botón.