Este verano he estado una semanita en una de las ciudades europeas más impresionantes que he visitado nunca: Berlín. Esta metrópoli es, ante todo, gigantesca. Más bien diría incluso que inabarcable, porque es la unión de docenas de barrios que un día constituyeron en sí ciudades independientes y que con el paso del tiempo se han refundido en el Berlín actual, que es un mosaico formado por miles de piezas de distintos colores.
Os recomiendo encarecidamente que lo visitéis alguna vez. Los precios, por ejemplo, son similares a los que encontramos en la península (algo bastante raro en esas latitudes) y hay muchos abonos de transporte para varios días y descuentos para estudiantes y familias de los que uno se puede beneficiar. Aunque exprimí mi semana al máximo, explorando lugares día y noche, estoy seguro que me dejé muchos sin visitar. No obstante, haré una breve lista de los sitios a los que no debes de dejar de ir:
- Alexander Platz, una enorme explanada en el corazón de Berlín Oriental surcada de tranvías y titánicos y fríos edificios de la época comunista. Además, en ella está la torre de las comunicaciones, desde la que tendremos unas vistas exclusivas de la ciudad.
- Ku-damm. Pasear por la principal avenida del antiguo Berlín Occidental y sus aires europeos es una delicia. Además, la iglesia del Kaiser Guillermo es una de las estampas más pintorescas del Berlín.
- Los museos. En Berlín hay más de 200. Hay, incluso, una Isla de los Museos, donde se encuentran cuatro o cinco de los más importantes. Entre toda esta multitud de centros, recomiendo el Pergamonmuseum (con impresionantes monumentos de la antigüedad), el Museo Egipcio (con el célebre busto de Nefertiti) y la Gemaldegalerie. con una deslumbrante muestra de arte italiano renacentista.
- El barrio medieval de Nikolaiviertel. Realmente no es medieval, es una recontrucción, pero no carece de encanto y merece la pena.
- Oranienburger Strasse y los patios de Hackescher. En este barrio (Spandauviertel) se encuentran los principales enclaves judíos y un conjunto de patios interiores conectados entre sí en los que hay locales modernos con mucha animación. Sin duda, el nuevo centro de Berlín.
- La avenida Unter den Linden (bajo los tilos). Un paseo muy agradable por una avenida flanqueada por edificios neoclásicos que desemboca en la siempre fotogénica Puerta de Brandenburgo.
- Los palacios de Schloss Charlottenburg y Sanssouci (un poco retirados, especialmente este último en Potsdam). También los palacios se agolpan por docenas en las afueras de la ciudad. Vale la pena dedicar un día a recorrer su laberínticos jardines plagados de fuentes y arroyos.
- Potsdamer Platz. La que fuera una plaza totalmente destruída por la guerra, es ahora la sede de multinacionales occidentales que han contruído metálicos rascacielos y modernos centros comerciales.
Me muerdo la lengua para no seguir diciendo más sitios, pero no quiero aburriros, sino invitaros a que os perdáis unos días en esta ciudad tan llena de vida y de historia.