El reino de Tonga
Cuando uno escucha por primera vez el nombre de Tonga piensa en un remoto archipiélago del sur del Pacífico donde la vida transcurre de manera diametralmente opuesta a la nuestra. Estamos en lo cierto.
Con una población de algo más de cien mil habitantes, Tonga se compone de 169 islas (96 de las cuales están deshabitadas), el 60% de los cuales viven en la isla más importante: Tongatapu. Situadas a un tercio de la distancia entre Nueva Zelanda y Hawaii, dejó de ser un refugio para viajeros y piratas en 1900 para convertirse en territorio colonial británico y más tarde, en 1999, ingresar en la ONU.
El sistema educativo público y gratuito es muy efectivo (tasa de analfabetismo inferior al 2%) y el sanitario también. La prostitución está muy poco extendida y la homosexualidad masculina está contemplada como un tercer género en igual plano que los otros dos.
Frente a estas características, impropias de un país en el que la gran mayoría de las personas viven en una precaria pobreza, aparece la figura de la monarquía de Tonga. Imbuído en poder divino y viviendo junto a una pequeña élite en un mundo de lujo y derroche, Taufa’ahau Tupou IV (el de la foto) guía el destino de su pueblo.
Por un lado, este monarca ha proyectado a Tonga en el plano internacional, estableciendo nexos con las grandes potencias extranjeras. Llegó incluso a apoyar la invasión de Irak y envió allí un contingente de 40 hombres que estuvieron un par de meses en 2004.
Por otro lado, es merecedor de justificadas críticas por comportamientos tales como: derrochar millones de dólares del erario público buscando petróleo en las islas (a pesar de que los informes técnicos lo desaconsejaban claramente), considerar establecer un vertedero tóxico nuclear internacional en su territorio, vender a terceros sus pasaportes y slots en satélites geoestacionarios, registrar barcos extranjeros, contruir un hotel y casino junto a un criminal buscado por la Interpol y echar por la borda décadas de concienciación contra el tabaco al permitir las exportaciones del mismo a China.
Además, en Tonga el rey tiene un gran respaldo popular. Por ello, los representantes del modelo pro-democracia se conforman con tener una mejor representación en el Parlamento (institución ficticia montada adrede por el monarca para entrar en la ONU) y no mencionan para nada la abolición de la monarquía. De hecho, el periódico Tonga Times (impreso en Nueva Zelanda y vendido en Tonga) fue clausurado y sus redactores encarcelados tras realizar una crítica velada al rey a raíz de la proclamación en 2003 de una ley de control absoluto sobre los medios audiovisuales y la prensa.
Para algunos un paraíso. Para otros, un infierno.
Para cuando estés leyendo este artículo yo estaré en Chinchón descansando y dándome a la buena vida… porque ya estoy un poco matado. Matado de haber acabado el cuatrimestre, el curso, las asignaturas de la carrera y de inmediato haber hecho un curso intensivo de inglés y haberme puesto con el proyecto a tope hasta ahora mismo (espero que no entre por la puerta mi tutor y me pille in fraganti
La verdad es que podría dedicarle una biografía a este polifacético escritor, aventurero, comerciante de petróleo en Tanganica y aviador (no es de extrañar que tenga un
Por ejemplo, sin ir más lejos, el contenido de esta viñeta es un ejemplo de ello. Según se deduce de una primera inspección ocular, desaconsejan o prohiben taconear encima del WC, o por lo menos, hacerlo con la tapa cerrada. No sé a qué tipo de individuo le hará ilusión dar botes sobre un inodoro con zapatos de tacón apoyándose sobre un solo pie, pero bueno, de todo hay en este mundo.
Ahora nos aconsejan no golpear con brutalidad al cerrar la tapa. Un buen consejo de amigo, desde luego, ya que los pillamientos súbitos de ciertas partes corporales al llevar a cabo esta práctica de riesgo suponen cerca de un 80% de los accidentes mortales en el ámbito doméstico.
Este es un claro ejemplo de posibilidad de malinterpretar las instrucciones. A simple vista parece lo que todos nos estamos imaginando: desaconsejan cerrar la tapa después de hacer aguas mayores. Antes de vayáis al baño corriendo a ponerlo en práctica y que algún familiar os retuerza el cuello de rabia como
Mil gallifantes al que descifre el significado de esta viñeta, digna de un jeroglífico de Ocón de Oro. A la izquierda se ve una cándida mano absorbiendo con una bayeta los líquidos que pudieren rezumar la tapa, mientras que a la derecha se ven otras manos escurriendo el paño (nótese el detallismo macabro de las gotas que caen). Completan la escena un jabón lagarto y una pluma. (¿¿¿???).
Y por último, pero no por ello menos importante, el consejo de oro que debemos grabar a fuego en nuestras mentes (y que a todos alguna vez a lo largo de nuestra vida se nos ha olvidado seguir al pie de la letra, con los consiguientes gritos del siguiente en entrar al cuarto de baño). Las explicaciones sobran, pero me permitiré parafrasear a Dustin Hoffman en una reciente
Probablemente a muchos os sonarán de algo las historias que se cuentan de la vida de Frank Abagnale, más que nada porque hace unos pocos años se estrenó una 