Traicionar los ideales propios
Los ídolos van cayendo uno a uno, todos tienen pies de barro y acaban sucumbiendo ante la presión y traicionando las ideas que en un principio defendieron a capa y espada. Ahora le ha tocado el turno a uno de los grandes.
Por cierto, Triki, con lágrimas en mis ojos te diré que yo seguiré comiendo galletas. No me vendo como tú por un plato de lentejas.
