Lekum Blog

27/2/2005

Requisitos indispensables

Clasificado como: — lekum @ 5:39 pm

Leo en las páginas sepias de hoy la siguiente oferta de trabajo de una famosa compañía aérea:

TRIPULANTE CABINA PASAJEROS

Se requiere:

  • Buena presencia
  • Edad 21-35 años
  • Estatura: mujer mínimo 1.65 m, hombre mínimo 1.75 m
  • Nivel de estudios. mínimo bachiller o equivalente
  • Inglés: indispensable nivel alto
  • Saber nadar

Esto último acojona, ¿eh?

Pringaos por naturaleza

Clasificado como: — lekum @ 1:32 am

Los estudiantes de algunas carreras se ven en ocasiones en situaciones muy incómodas en las que la gente supone que algo se te da bien simplemente porque guarda la más remota relación con lo que estás estudiando.

La nuestra es un claro ejemplo. Está en el saber popular que los telekos podemos echar una mano en casi todo:

  • Especialistas en errores de Windows: Saber contar en hexadecimal no quiere decir que sepamos qué demonios quiere decir Error Ox34B5FFF
  • Impresoras que no imprimen:También un clásico. No hay nada como ponerles una hoja para que vuelvan a funcionar…
  • La tele no se ve bien: Claro, y de ahí nos debe de venir lo de TELEkos
  • El móvil no tiene cobertura: Sin comentarios
  • El teléfono se oye con ruido de fondo: Esto es más raro pero si os pasa (como es mi caso) se convertirá en vuestra peor pesadilla. Dia y noche te lo recordarán.
  • La nevera no enfría:Inexplicablemente te ha caído este marrón.
  • El router wifi del hijo de la vecina no funciona: Vamos, sí que funciona, pero va lento, probablemente porque estás tú bajándote películas en la mula.
  • Que tengo un virus: Huye a toda velocidad de estos. No puede acabar bien.
  • Ayúdame a montar este mueble:Oye, que soy Teleko. Ya, pero eres ingeniero, ¿no?. Y en ese momento te das cuenta de que eres un pringao y que te han pillado por banda.

Y sigo sin entender por qué a nosotros nos hacen esto y a los estudiantes de medicina, tras el primer año, nadie les dice que si saben ya curar un catarro

16/2/2005

The sphere of fear

Clasificado como: — lekum @ 11:38 pm

Estrella de la muerteLa sonda Cassini ha descubierto una luna de Titán cuyo parecido con el arma secreta Imperial es más que sorprendente…

Éste crater tiene 10 kilómetros de profundidad y 120 de diámetro. Las proporciones relativas al diámetro del planeta son aproximadamente las mismas que plasmó George Lucas en su famosísima película. De hecho, según leo en El Mundo, hasta los propios científicos de la NASA reconocen su parecido razonable. Nadie se atreve a confirmar nuestros temores. Una nueva era se acerca…

15/2/2005

Test de pureza

Clasificado como: — lekum @ 8:40 am

He visto por algún lado varios tests de pureza, pero ninguno me ha convencido. Basándome en principios científicos, he ideado un breve test que mide con increíble precisión tu grado de pureza. Se trata de ir respondiendo a estas 10 preguntas (sin mirar antes la solución, claro):

a) ¿Nunca has retrocedido cuando veías que llegabas a una página que ponía FIN en un libro de esos de Vive tu propia aventura?

  1. Nunca nunca.
  2. Me faltaban dedos para leer esos libros (necesitaba veinte marcapáginas por lo menos).

b) Con respecto a los chicles de duro

  1. No he comido nunca: hacen que se te caigan los dientes.
  2. Sólo cogía los que desde fuera se veía que tenían una pegatina con premio. Si no, los devolvía o se los cambiaba a alguien.

c) Al hacer los resúmenes de los libros en el colegio…

  1. Me leía el libro entero, me hacía un esquema y luego hacía el resumen.
  2. Copiaba el texto que venía en la contraportada.

d) ¿Albergas la más mínima esperanza de que en alguna bolsa de Monchitos de este planeta se encuentre la palabra PREMIO que da derecho a recibir una pegatina o un pañuelo?

  1. Sí, si ellos lo dicen ¿por qué no?
  2. Es una leyenda urbana

e) ¿Has probado alguna vez la comida para perros?

  1. No, nunca (puaj, que guarrada).
  2. ¿Por qué lo preguntas?

f) Con respecto a las bolsas de Matutano y similares…

  1. Cuando abría una, todos mis compañeros me pedían y metían la mano en la bolsa. Curiosamente luego no encontraba el Tazo en su interior.
  2. Me pasaba el día buscando bolsas por los suelos y, cuando reunía suficientes, las iba a cambiar en el quiosco (en el que nunca había comprado nada) por un MegaTazo.

g) ¿Has robado algún cromo en el patio del colegio?

  1. Nunca (de hecho cuando me pedían que enseñara mi taco, me los tiraban al suelo de un golpe y todo el mundo se apresuraba a quitármelos).
  2. Tengo la colección de Bola de Dragón completa sin haber comprado un solo sobre.

h) ¿Picas entre horas, especialmente en época de exámenes?

  1. No, eso es malo para la salud.
  2. No soy yo, es la nevera la que viene a mi habitación y abre su puerta.

i) En los cartones del estilo Rasca y gana, cuando rascabas y ponía: Sigue jugando… ¿qué hacías?

  1. Seguir jugando
  2. Rascaba el resto de casillas y gritaba y maldecía cuando aparecía el premio en la siguiente

j) ¿Has visitado alguna vez una página de adultos en Internet?

  1. ¿Página de adultos? ¿En las que dicen palabrotas?
  2. No sé por qué extraña razón, mi página de inicio es ahora una de ellas.

Solución: Empiezas con ceros puntos, y sumas uno por cada respuesta 1) que hayas contestado.

10 puntos: Eres un alma cándida y 100% pura (a no ser que hayas mirado antes la solución, en cuyo caso perteneces a alguno de los dos apartados siguientes). Para pervertir tu virginal mente, te diré que no existen los premios en los paquetes de monchitos. Hale, a ver si espabilas…

De 1 a 9 puntos: Cometes tus pecaditos de vez en cuando y eres de carne y hueso. Vamos, del montón.

0 puntos: Eres un pervertido, vil, sucio y manipulador. Y lo que es peor: te gusta la comida para perros :)

14/2/2005

El tapicero

Clasificado como: — lekum @ 1:14 pm

DescalzadoraHoy he vuelto a despertarme con el bucle sin fin que resuena en los altavoces de la furgoneta del tapicero. Por si alguien quiere disfrutar de un pintoresco karaoke, reproduzco aquí (de forma aproximada) las letras que martilleaban mi cabeza a esas intempestivas horas:

while (true) {
sing(¡Atención señora! El tapicero ha llegado su ciudad. Se tapizan sillas, sillones, sofás, tresillos, butacas, mecedoras, descalzadoras, y toda clase de muebles en mal estado, en su propio domicilio. ¡No deje pasar esta oportunidad!);
}

Vaya, y yo en pijama. Justo ahora que el tapicero ha llegado a mi ciudad (espero que tengan otra cinta donde digan localidad o pueblo, porque tal y como está expresado es poco portable). De todas formas el muy pillo se guarda lo mejor para el final: la descalzadora. ¿Qué demonios es una descalzadora?

La palabra no aparece en el diccionario de la RAE, pero tras unas cuantas búsquedas llego a la conclusión de que se trata de una especie de pequeña butaca de cuatro patas que se coloca en los dormitorios y que sirve, como su descriptivo nombre indica, para calzarse y descalzarse, sentado en ella. Vaya, sin duda es un mueble útil. He estado a nada de bajar a hablar con el tapicero y preguntarle cúantas descalzadoras lleva tapizadas en su carrera. Porque vamos, tener un mueble sólo para descalzarse manda huevos. Prefiero antes de eso tener una escupidera, cuyo uso es mucho más intuitivo y en tres lapos la amortizas.

Pero la guinda llega justo después: … y toda clase de muebles. ¡Haber empezado por ahí! ¿Para qué tenías que masacrar nuestros oídos con una sarta de mobiliario tapizable cuando eres capaz de tapizarlo todo? ¿Para qué tanto dolor a a esa hora tan temprana? :-(

13/2/2005

Otra leyenda urbana

Clasificado como: — lekum @ 11:44 am

El otro día un amigo del instituto me contó que un amigo les había contado en clase una historia que le había sucedido a él con su novia. Sospecho que se trata de una auténtica leyenda urbana, y que realmente no le sucedió a él (sino que se le contaron de igual modo) pero aún así, es ilustrativa de la sarta de estupideces en cadena que es capaz de cometer el ser humano.

Bien, pues el susodicho protagonista, tras llevar a su novia en coche a un centro comercial a las afueras de Getafe, decidió (de mutuo acuerdo con ella, por supuesto) conducir hasta un lugar retirado para echar una canilla al aire. En su búsqueda de un lugar apartado, condujeron por veredas extrañas internándose en un bosquecillo con angostos senderos. Cuando llevaban como media hora zigzagueando, aparcaron y se pusieron al tema.

Al rato, una vez acabada la faena, a la chica le apeteció salir un momento a tomar el fresco ligera de ropa (lógico por los acaloramientos que este tipo de cosas conlleva). Pero he aquí que el novio decidió seguir su ejemplo, salió del coche también y cerró la puerta, habiendo echado previamente el pestillo con un movimiento involuntario (he de decir que eso es bastante común, a mí me pasa también). El chico palideció de inmediato: podía ver cómo las llaves estaban puestas y todas las puertas cerradas.

Además, por si fuera poco, ambos teléfonos móviles y la documentación estaban dentro. A nuestro protagonista no se le ocurrió mejor idea que intentar romper algún cristal lanzando piedras, cada vez más grandes, sin obtener ningún resultado visible, aparte de las abolladuras y desconchones en la pintura de las puertas. A todo esto la desoladora escena se completaba con la novia casi en pelotas llorando desconsolada…

Tras bastantes intentos, se les ocurre que lo mejor es intentar llegar caminando hasta la civilización. Pasadas un par de horas, encuentran un polígono industrial y suplican al guardia jurado que allí estaba (atónito ante la pintoresca situación) que les deje llamar por teléfono.

Y he aquí otra muestra de inteligencia: no se les ocurre llamar a nadie más que al padre del chico. Le despiertan a altas horas de la madrugada y le piden que les lleve una copia de las llaves del coche. El padre, que era muy poco sensible (y cuya perspicacia heredó sin duda su hijo) les mandó a tomar viento. Por lo tanto, la siguiente llamada fue dirigida al padre de la novia.

El hombre, sin dar fe a lo que estaba oyendo, anotó la dirección del polígono industrial y fue a la casa de su futuro consuegro a por las llaves (despertándolo de nuevo). Tras conducir de noche un largo trecho, llega al polígono y se encuentra a la pareja. A pesar de ver a su hija en esas condiciones no pide explicaciones: sigue a los novios que le dicen que tienen el coche en medio de la arboleda.

Tras deshacer el camino sinuoso, cuando apenas faltan veinte metros, el chico se apercibe que destaca de manera imponente el condón usado que se había quedado estratégicamente situado en el salpicadero. Los comentarios del chaval no tenían desperdicio:

Deje, deje, deme las llaves y ya me lo llevo yo

De verdad, no hace falta que se acerque más, muchas gracias por venir, que ya me valgo yo

Por favor, por favor, quédese ahí, que ya lo arranco yo y no hay problemas…”

Imaginaos cómo acabó la historia: la chica llorando de nuevo, el novio coloradísimo, el padre de la novia maldiciéndole, el padre del novio durmiendo, y una bonita amistad rota por el cierre centralizado. Moraleja: Cierra tu coche siempre con llave :)

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