Una de las figuras a las que más admiré en mi infancia fue al sin duda más impresionante luchador de pressing catch de todos los tiempos: Jake The Snake Roberts (por aquí conocido como Jake El Serpiente). Increíblemente poderoso, cuando entraba en el ring nos dejaba a todos en silencio. Se limitaba a colocar a su serpiente pitón Damien en una bolsa en el suelo y a entrar en el cuadrilátero sin responder a las provocaciones del adversario. Todos sabíamos que de entre todos sus golpes se encontraba el más devastador y estéticamente perfecto de cuantos se hayan inventado, el famoso DDT, que no dudaba en emplear cuando la situación se ponía peligrosa.
DDT significa Damien Dinner´s Time, porque se trata de un movimiento definitivo: en el momento en que te enchufa uno, es imposible levantarte. Acto seguido, abría la bolsa y echaba a Damien al cuerpo del tembloroso y derrotado oponente. Aquí tenéis la secuencia letal en acción.
Jake era puro espectáculo. Aún recuerdo cuando El Hombre Del Millón De Dólares intentó comprarle antes del combate. Supongo que adivinaréis la respuesta de Jake: le colocó un DDT del que no se recuperó. También el momento en el que la cobra real (la predecesora de Damien) mordió a Macho Man durante 20 segundos… entonces sí que llegué a pensar que esto del wrestling podría ser verdad. O cuando luchó contra André El Gigante, que resulta que tenía miedo a las serpientes…
Sin embargo, como todos los héroes, Jake tuvo una meteórica caída. El alcohol y las drogas lo destrozaron, hasta tal punto que le despidieron de la WWF en 1996. En el documental Beyond The Mat, cuentan que fumaba crack en grandes cantidades. En 2002 se estableció en Escocia, donde ha fundado una escuela de luchadores y ha participado en algunos campeonatos locales, mucho menos tumultuosos que los americanos, donde dice que se encuentra más a gusto.
Puede que hubiera otros luchadores más técnicos: Hulk Hogan, El Último Guerrero, Los Sacamantecas, El Marinero Tarugo (posteriormente conocido como Tifón), El Enterrador…. Pero desde luego, ninguno poseía ese encanto especial que tenía Jake. Sabías que era inmutable, que luchase contra quien luchase le iba a endosar un DDT, que iba a sacar su serpiente de la bolsa. Tenía estilo propio: un luchador de wrestling con pelo largo y bigote. Tenía lo que ahora se llama glamour. Me acuerdo que los chicos de mi curso nos pasábamos el recreo haciéndonos DDT´s sobre el duro suelo del patio (te dolía pero te levantabas antes de que el árbitro contara 10 segundos). Todavía guardo el muñeco a escala de él que tengo (que incluye serpiente de plástico). Por eso, siento que te debo algo Jake. Este pequeño tributo va por ti, Serpiente