Hace 5 años…

Las semanas de manifestaciones contra la guerra, desatendiendo trabajo y estudios, que tanta gente compartió (especialmente de las universidades), no sirvieron de nada. España apoyó la guerra. Lágrimas de impotencia inundaban nuestros ojos de madrugada, con las primeras imágenes de una fantasmal Badgad entre fogonazos de las bombas.
Ninguno éramos sesudos analistas y estrategas, pero sabíamos que esa no era la solución, que no iba a traer más que violencia y desestabilización a la zona y por desgracia el tiempo nos ha dado la razón.
Para EEUU ha supuesto 4.000 vidas de soldados y más de 1 billón de dólares (entre 17 y 20 veces más de lo previsto). Pero para Irak ha supuesto mucho más. Las cifras arrojan un mínimo de 150.000 muertos derivados de la invasión y es un país nido del terrorismo, cuna de la inseguridad y económicamente hundido.
Lo peor es que hoy en día tanto Bush como Aznar siguen en sus tesis. “Los éxitos que vemos en Irak son innegables” dice el primero. “No es una situación idílica, pero es una situación muy buena” y “volvería a actuar de igual modo” sostiene Aznar.
Allí lo ven de otra forma. Vean si no 10 entrevistas de El Mundo a ciudadanos Iraquíes: “Estamos muertos en vida", “Los que ahorran se van de Irak", “Ahora podemos hablar pero nadie escucha", “Con EEUU no hay futuro", “Esta democracia es un insulto"… O este otro impactante artículo: Sin trabajo, sin esperanza, sin futuro.
Esperemos que Bush y Aznar sólo sean voces del pasado, condenadas a desaparecer en el olvido por sus mentiras, y que no olvidemos la lección para el futuro. No a la guerra. Sea donde sea.