ETA la ha cagado, sí. Se ha cargado a dos personas, el proceso de paz y las esperanzas de paz de millones, volviéndose a estancar en un proceso sin salida. Todos sabemos que con la violencia no va a conseguir nada salvo hacer sufrir a la sociedad.
Pero en algunas cosas ETA ha vencido a la democracia. Lo que es una gran victoria de ETA es lograr que las concentraciones de repulsa al atentado hayan sido más gritos contra Zapatero y el PSOE que contra la propia banda armada y el terrorismo. De los medios de la derecha desaforada ya se esperaban las críticas habituales, echando las culpas al presidente en vez de a los propios asesinos. Pero que haya calado tan hondo en la población como para que gente grite más contra Zapatero que contra la banda y muestre esloganes “PSOE-ETA” tras un atentado con muertes ya clama al cielo.


Aún recuerdo cómo tras el 11-M todos salimos a la calle a gritar. A gritar contra el terrorismo. Incluso en los días posteriores, cuando se iba haciendo más y más evidente la mentira del gobierno de entonces gritábamos contra los terroristas primero y contra las mentiras después, sin jamás asociar al PP con los asesinos. Ningún demócrata que se preste como tal puede asociar un partido democrático a terroristas, por mal que se comporte.
Los demócratas estamos tristes. Por ver truncada una salida política y negociada al conflicto. Por ver que ETA sigue sin estar suficientemente madura como para aceptar que acabaron sus días. Por que demasiada logística tiene este atentado como para que sea un pequeño grupo escindido. Por ver cómo la historia se repite y ETA vuelve a matar acabando un proceso de paz… Y habrá que seguir intentándolo, aunque la siguiente oportunidad quede lejos, y esté quien esté en el Gobierno estará obligado a explorar la vía del diálogo.
Pero estos días personas de toda España se levantaban más felices. Felices de tener razón, aunque ésta signifique muertes. Felices de que se acabe el proceso con ETA, porque con ETA no se puede negociar, es mejor que siga atentando y que continúe muriendo gente. Cuando alguien se alegra por esas cosas es que en el fondo ha dejado de ser demócrata, y se le puede considerar pro-etarra. Utilizan el terrorismo como arma política y electoral, al igual que ETA. En estos últimos tiempos ETA ha ganado muchos adeptos entre la derecha española, y esa es su gran victoria.
Sé que mis palabras son duras, pero es lo que siento. Donde antes criticaban cómo el Estado se vendía y se sometía a los terroristas, ahora que resulta evidente que no han dado nada y por eso ETA ha acabado el proceso dicen que la bomba es culpa de Zapatero, por hablar siquiera con los terroristas. Lo mismo se le podría aplicar a Aznar entonces, responsable del atentado que rompió el alto el fuego de 1998. Miren también este interesantísimo análisis de lo que se decía tras la ruptura de la tregua en 1999 y lo que pasa ahora. Del “lo esencial es ahora la unidad de las fuerzas políticas democráticas” [El Mundo, 1999] a “¿Aprenderá alguna vez la lección este presidente irresponsable?” [ El Mundo, 2006]. De las manifestaciones y actos por la paz, con gritos unánimes contra ETA en toda España a la convocatoria de la AVT bajo el lema “Zapatero, dimisión". O éste análisis de portadas. Me crispa, me cabrea, me entristece tanto ver todo esto…