Reforma del Código Penal
La fiebre de la seguridad, más contagiosa que la paranoia aviar, se extiende como la pólvora por todo el mundo. También ha llegado a España, como no.
La estupidez de los líquidos en los aviones queda para los anecdotarios. Lo preocupante es el incremento del racismo entre la población, especialmente la joven, y el auge de partidos de extrema derecha por Europa.
En España el estúpido vídeo del PP y los medios de comunicación se dedican a explotar la alarma social, en la búsqueda de votos en un caso y beneficios en el segundo. Los telediarios son mitad sucesos, con escabrosos relatos del último atraco o acto de violencia. Si alguien se guiara según las encuestas y los medios de comunicación pensaría que la situación en España es similar a la de Medellín (XDDD) o las zonas de Italia controladas por la mafia. Y no es así, la estadística demuestra que España es uno de los países con menos delincuencia de Europa.
Pero cuando hay alarma social, los ciudadanos perciben problemas, y aunque no existan de verdad hay que tomar decisiones, sobre todo si el principal partido de la oposición está siempre bien predispuesto a tomar cualquier problema como hacha de guerra electoral.
Así se plantean durante estos días la reforma del Código Penal, ya iniciada con la recientemente aprobada Ley del Menor, y que pretende un fuerte endurecimiento de las penas. Entre otras cuestiones pretende: castigar con más dureza la criminalidad organizada, eliminar la expulsión obligatoria de inmigrantes condenados a penas inferiores a seis años de cárcel o aumentar el castigo para las infracciones de tráfico.
No, no aparece nada de endurecimiento de penas por soborno, prevaricación, estafa, corrupción…
Hay cosas positivas, por supuesto. Se suavizan algunas leyes y se da más poder a los jueces para que tomen la decisión más adecuada. Sin embargo hay burradas como la Ley del Menor, que excluye a los jóvenes entre 18 y 21 años de la consideración como menores, y por lo tanto pueden acabar en la cárcel, amplia algunas sanciones hasta los 10 años y da la posibilidad de que los menores que estén en reformatorios pasen a la cárcel al cumplir los 18 años…
Quien piense que una temporadita en la cárcel puede ayudar a un chaval en plena adolescencia tardía a madurar y reintegrarse en la sociedad creo que está francamente equivocado.
El ministro de Justicia explicaba el cambio legislativo pretende “exaltar el interés supremo del menor como principio inspirador de la legislación” y “hacer frente” a los nuevos fenómenos de delincuencia juvenil que están surgiendo y que “exigen nuevas respuestas". El nuevo defensor del menor de la Comunidad de Madrid también está de acuerdo y pide “que los niños cumplan la ley".
Sin embargo desde el Consejo General del Poder Judicial no se está tan de acuerdo. El vocal encargado del área de menores critica que la reforma se haya hecho “sin una evaluación seria sobre el estado de la delincuencia juvenil". “Obedece a la alarma social que han causado algunos delitos, graves pero pocos, cometidos por menores", añadió. “Se necesitan recursos y controlar cómo se ejecutan las medidas. Endurecer la ley, desde luego, no la va a hacer más efectiva".
De igual modo se expresa IU (que votó en contra de la ley) y otras asociaciones y ONGs. El PP, que también votó en contra, quería en cambio una ley mas dura. Quizás empiecen a tomarse en serio la pena de muerte despues de que a Aznar le pareciera justa la condena a Sadam, en un tribunal que daba risa en cuanto a garantías e imparcialidad (y aunque las tuviera, sigue siendo una burrada apoyar la pena de muerte).
Y ya es ley, aprovada por vía rápida, ya poco se puede hacer… Esperemos que al menos ahora que ya han puesto freno a la alarma social endureciendo los castigos, no se olviden de las causas de la delincuencia y procuren inversión en educación para prevenir la exclusión social.
