Una cosa más se me quedó en el tintero este fin de semana sin conexión, pero que pese a ser “noticia vieja", de unos cuantos días, y el ritmo frenético con el que se olvidan las noticias en esta sociedad de la información, sigue de actualidad.
Me estoy refiriendo al suicidio de tres presos en el limbo de Guantánamo, donde no existe la ley ni la justicia (y parece que estoy en plena película de vaqueros, pero estamos en pleno siglo XXI).
Tras las muertes, el oficial a cargo de la prisión, indignado por la falta de consideración de los presos (mira que morirse sin permiso) les acusó de hacerlo como acto de guerrilla contra EEUU. Si es que los presos no tienen consideración. Les damos camastro y nos lo pagan suicidándose, dejándonos sin nuestra ración de tortura diaria y casi sin trabajo. Si se suicidan todos, ¿a qué nos vamos a dedicar?.
Ya dejo la ironía, que de puro amarga duele. Duele, pero más dolor me produce el llegar a la conclusión de que los militares y dirigentes estadounidenses se lo creen. Realmente ven a los presos que se suicidaron como combatientes en acto de guerrilla para socavar la credibilidad. No pueden pensar en su desesperación, pensar en ellos como personas. Ven Guantánamo como necesario, igual que los nacis veían Autswitch, y los presos, de nuevo, son tratados peor que los animales.
Igualmente poco justificable son las dioptrías, astigmatismo y vista cansada que ha demostrado la comunidad internacional, en especial Europa, tolerando aviones de la CIA que son insultos a los derechos humanos con alas.