Por los anestesistas. En EEUU la estúpida pena de muerte causa sinrazones como la de ayer, donde un hombre se salvó de ser ejecutado por la negativa a intervenir, en dos ocasiones, de los asestesistas, profesionales médicos que obviamente alegaron razones éticas para eludir inyectar en vena las sustancias mortales.
La orden de ejecución expiraba a las 24h, hora loca, (de ahí las inexplicables prisas, y eso que lleva desde 1983 condenado a muerte), con lo que la segunda negativa ha supuesto que la orden queda anulada, se deberá tramitar una nueva. Antes de que se le pueda ejecutar, el juez que le condenó, ahora partidario de su perdón.