Parece que las cosas, hablando, siempre se pueden arreglar.
A las modificaciones para fijar los mínimos de enseñanza común (uno de los grandes problemas de la popuesta inicial) y la reducción de los suspensos permitidos para avanzar curso, se suma este increíble avance en la comisión de Educación del congreso:
Los profesores de religión tendrán un régimen laboral igual al del resto de profesores, y la Iglesia pierde el derecho a elegir profesores, despedirlos sin motivo, etc. Ahora sólo podrá proponer.
“Los profesores que impartan la enseñanza de las religiones deberán cumplir los requisitos de titulación establecidos para las distintas enseñanzas reguladas en la presente Ley, así como los establecidos en los acuerdos suscritos entre el Estado Español y las diferentes confesiones religiosas. [Los profesores] lo harán en régimen de contratación laboral, de conformidad con el Estatuto de los Trabajadores, con las respectivas Administraciones competentes”
Enmienda a la LOU
“Con la nueva Ley desaparece la inestabilidad y el desasosiego constante ante una posible pérdida arbitraria de trabajo, y se acaban los abusos de que han sido objeto estos trabajadores. En adelante, se les aplicarán los deberes y derechos del Estatuto de los Trabajadores con todas sus consecuencias, y bajo las garantías de respecto y dignidad personal, con contratos dignos porque se actuará conforme a derecho. La tozudez de los hechos al final se imponen. La FEPER y sus miembros hemos sido difamados y perseguidos. Ahora se reconoce nuestro esfuerzo. Damos por buenos todos esos esfuerzos, porque todo está bien si termina bien”
Espero que la jerarquía católica “acepte de buen grado estas modificaciones y cumpla con el Estado de Derecho”
Luis Guridi,
dirigente de Federación Estatal de Profesores de Religión (FEPER)
Lo increíble es que hayamos admitido semejante injusticia en nuestro sistema educativo durante tanto tiempo.