Triki come de todo…
Qué triste lo que tienen que hacer los dibujos animados para evitar la obesidad infantil.
Yo pasé mi infancia con Triki comiendo galletas (aunque a mi que era un poco tocapelotas, me fastidiaba la falta de realismo del muñecajo: !Se le caían todas desmenuzadas! ¡no se comía ninguna!). Y no por ello abusé de las galletas ni sufrí de obesidad.
Si la culpa es de alguien es de la educación de los padres, y de los anunciantes, con los anuncios estúpidos “la energía que necesitas", como si un crío sin un bollo con grasa polisaturada fuera lo ideal para que pueda brincar como loco en el cole… Nuestros abuelos en los pueblos comían un mendrugo y brincaban más que nadie. Y la otra parte de culpa la tienen los padres. ¿Alguien se imagina hace unos años el anuncio ese de un padre que esta que no mea con su coche, e incluso olvida el nombre de su hijo? Nadie lo habría entendido… Ahora si el chaval se calla delante de la tele, pues más tele, y si a sus compañeros les dan pelas para que se compren grasa con sabor a chocolate, pues al hijito también… Se cuida y se mima justo donde no hay que hacerlo. Y luego en la pubertad llega la otra publicidad, la de la delgadez, cánones de belleza, que triunfar es ganar en el Gran Hermano, y otras bazofias.
nfin… Triki no volverá a ser el mismo.
