Hoy ha venido a comer a mi casa uno de mis tíos y hemos estado hablando de política entre otras cosas, especialmente cada vez más penoso papel del PP.
El PP es ahora un auténtico gallinero y una casa de locos. Algún asesor debería echarles una mano, si no quieren dilapidar aún más la confianza de muchos de sus votantes (a los no ciegos, me refiero).
Ya no es sólo Aznar, que se ha convertido en un loco lleno de odio, llamando moros a los musulmanes, con teorías conspiratorias que se remontan a los reyes católicos y la reconquista, todo con tal de negar el mayúsculo error de la guerra. Habla sin cuidado, levantando ampollas allá por donde pasa, todo con tal de servir en su último estertor a Bush en su campaña por la reelección, antes de sumirse en el olvido de la historia (Ya le olvidó Bush en su discurso cuando agradeció apoyos a la guerra).
También el resto del partido ha perdido el rumbo, con odio en los parlamentos de sus diputados en el congreso que se manifiesta en forma de insultos, descalificaciones sin fundamento y contínua crítica destructiva. Rajoy no ceja de criticar la falta de política del Gobierno, sin aportar la más mínima idea. Su política única y exclusivamente la crítica, y así no se construyen alternativas.
Pero quizás su mayor asignatura pendiente sea el superar la derrota. El PP se ha convertido en un partido que no es capaz de asumir que la democracia le ha quitado el poder, acostumbrado como estaba a su mayoría absoluta, solitario, intransigente, sin diálogo. Vierte su rabia declarándose aislado cuando se queda sólo en el congreso, cuando es él el que se aisla cada vez más.
Y la mejor prueba de que es incapaz de asumir su derrota, es el monumento erigido a Aznar, en forma de cargo presidencial de honor, cuando fue él el responsable de la pérdida de la confianza en su partido. ¿Quién celebra sus errores, salvo el que no es capaz de asumirlos como tales?.
La democracia es diálogo, es escuchar, es discutir, es acordar, es ceder. Aznar era el tirano del PP, y les ha hecho olvidar en qué consiste. Señores del PP, por favor, no critiquen la democracia.