Sacrilegio
El otro día compré mi nuevo flash en una tienda genial de fotografía que hay cerca de la Fnac, ahora no recuerdo el nombre.
La tienda en cuestión tiene cantidad de objetivos maravillosos en el escaparate, tanto nuevos espectaculares canon y nikon con estabilizador y motores ultrasónicos, como antiguos, de enfoque manual. También tiene una buena colección de cámaras antiguas, de medio formato, reflex, etc. Vamos, que tiene lo que no se suele ver en las tiendas salvo en catálogos.
El caso es que mientras estaba allí, babeando y curioseando las cámaras y lentes, estaba un tío comprando una mediocre cámara reflex analógica, de esas Nikon baratas, con un par de objetivos zoom Tamrom, normalitos, de luminosidad bastante baja y aspecto plasticoso. Nada del otro mundo, un aficionado comprando una cámara. Lo peor es cuando dijo, “entonces me la cambias por la otra, ¿no?” (parece que ya lo habían hablado antes) y sacó de una bolsa una cámara Bronica de medio formato, con dos excelentes objetivos, un 50mm f/1.4 y uno que me pareció un 120mm fijo también de buena luminosidad. Me quedé helado, como aquél tio podía deshacerse de semejante cámara, por una Nikon automática normalilla. ¡Sacrilegio!

Y el hombre se fue aún mas satisfecho, por que le regalaron un par de carretes y pudo aprovechar el filtro del objetivo de la cámara vieja en su nuevo zoom Tamrom. Tenían el mismo diámetro. Ahí acababan las similitudes. Sacrilegio.