Se trata señores de otro suceso para los superlativos, y que demuestra una vez más el absurdo de un partido que hace mucho que perdió su rumbo.
Tras unas declaraciones de Polanco:
Es curioso. Si yo contara anécdotas de cómo nos consideran neutrales [aquellos cuyos] contrarios opinan que somos una secta, o un brazo armado mediático… Nosotros tratamos de ser neutrales. Lo que ocurre es que es muy difícil, muy difícil, estar de acuerdo con la acción política de algunos partidos. Es muy difícil estar de acuerdo con todos; pero con algunos, por encima de otros, [es más difícil].
En un momento en el que (me permito dar una opinión personal) hay quien desea volver a la guerra civil; en que acabamos de ver una manifestación pública, que es el franquismo puro y duro puesto en imágenes de televisión, el que nosotros opinemos como opinamos la víspera, diciendo que nos consideramos gente decente, españoles de bien, completamente dignos, y que no íbamos a ir a esa manifestación para nada, cuando los contendientes se colocan ahí, [para] un grupo como el nuestro, que pretende ser neutral, es muy difícil.
Porque a poco que digas, [con] lo que está ocurriendo, es recibido muy mal. Evidentemente, por los que no son nuestros amigos. Y, desde luego, por los que consideran que somos poco amigos de ellos, que son los contrarios.
[…]
De acuerdo, haremos críticas de A, B, C y D de lo que está haciendo este Gobierno. Yo soy el primero en decirlas. E incluso, como soy ya suficientemente mayor, y he sido siempre bastante impertinente, se las digo a quien corresponde, a la cara, sin que me preocupe lo más mínimo. Pero en fin, lo que te quiero aclarar es que es muy difícil ser neutral cuando hay una de las partes [que considera] que vale todo, absolutamente todo, para recuperar el poder.
Oiga, las reglas del juego! Y también, perdonadme que haga esta [reflexión] personal: yo opino que si pudiéramos nosotros, el grupo PRISA, colaborar para que en España hubiera un partido de derechas moderno, laico, con ganas de conservar lo que hay que conservar, y transformar lo que hay que transformar, los apoyaríamos. Si es lo que nos falta. Ya tenemos un partido de izquierdas, absolutamente democrático, que funciona.
El PP nos ha “sorprendido” (ya poco, ¿no?) con una respuesta desaforada, ilógica, digna de alguien que no respeta la libertad de expresión, por mucho “Libertad sin ira” que cante: El boicot a un medio de comunicación, suspendiendo la publicidad de su partido en los medios afines y rechazando peticiones de entrevistas. Reporteros Sin Fronteras ha denunciado el “chantaje indigno” y ha habido multitud de críticas políticas. El comité de Redacción de El País ha emitido una interesante réplica, recordando al PP que:
1. Que el diario El País está comprometido desde su fundación con la defensa del derecho a la información y ha hecho de dicho compromiso una norma de conducta. A este respecto, quisiéramos recordar que el diario El País, considerado como uno de los medios de comunicación de referencia en la prensa europea, fue el primer periódico en España que aprobó un Estatuto de la Redacción, documento aprobado por la Junta de Accionistas que protege la independencia de sus profesionales y crea un órgano representativo de la Redacción, democráticamente elegido por sus miembros, como es éste Comité Profesional. En este sentido, entendemos que es ofensivo que un partido político ponga en duda la profesionalidad y la imparcialidad de los periodistas que trabajan en este diario y entendemos que lo hace al señalar que las declaraciones del presidente del grupo PRISA “comprometen la capacidad de cualquiera de los medios que lo integran de informar de manera veraz y objetiva".
[Continúa]
Rajoy dice sentirse “enormemente ofendido” por la agresión del presidente de PRISA contra su partido. Me hace mucha gracia que se sienta aludido, cuando en ningún momento hace mención expresa al PP XDDD ¿será el cargo de conciencia? ¿que las verdades duelen?
Recojo como respuesta unas acertadísimas palabras del editorial de ayer de El País:
Jesús de Polanco hizo uso de su libertad de expresión como ciudadano, que no está mermada por el hecho de ser el presidente del principal grupo de comunicación iberoamericano. La respuesta del Partido Popular a sus palabras olvida, en cambio, que quienes se expresan desde los poderes públicos están obligados no ya a respetar las libertades de los ciudadanos, sino a garantizarlas y a protegerlas, incluso cuando no sirvan o resulten contrarias a sus intereses. La auténtica libertad que hay que defender es siempre la libertad de quienes piensan distinto. Lejos de pensar así, como correspondería a una fuerza democrática, el Partido Popular ha tratado de erigirse en juez del comportamiento democrático para señalar los límites de la opinión y de la crítica, arrogándose de forma partidista la facultad de dictaminar qué declaraciones entran o no dentro de lo que denomina “el legítimo posicionamiento editorial”.
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Y mientras se hace el ofendido por unas críticas que no gusta de soportar, emite afirmaciones como que el Gobierno “actúa contra la ley", rompe España, es el peor presidente de la democracia, cede el estado de derecho, o elige los días más tristes de la democracia día si y día también. Son otros los que podrían sentirse más ofendidos de sus brutales críticas diarias (por no hablar de las críticas en medios de comunicación afines).
Recordando el pasado
Pero no es nuevo. La campaña del PP contra los medios del grupo Prisa empezó ya hace años, durante el reinado de nuestro queridísimo Aznar. ¿Se acuerdan? El acoso de Aznar instrumentado a través de la empresa pública Telefónica presidida por Villalonga, compañero de pádel del presi, para tratar de impedir el éxito de Canal Satélite Digital. Primero los depósitos de los decodificadores, supuestos fraudes, y otras artimañas que acabaron con Polanco procesado (y que bien funcionaban los fiscales en aquella época), y el juez que sirvió de instrumento acabó condenado por prevaricación. Luego la “ley de interés general", diseñada para robar los derechos de emisión de fútbol (por los que habían pagado enormes sumas Sogecable y Antena3, y de los que dependía en gran parte la viabilidad de la plataforma). Y paralelamente a la campaña judicial (que imparciales eran los jueces de entonces…) se lanzaba una plataforma alternativa bajo beneplácito del Gobierno, Via Digital, se obligaba al cambio de decodificadores por ley (a los de Via Digital, que casualidad) y al final la plataforma competidora acabó fusionándose por no ser rentable, y ser lo que era, una empresa con objetivos más políticos que empresariales.
En esos 8 años de gobierno de Aznar la intervención en los medios fue tal, que poco me sorprende ahora la campaña de boicot iniciada ahora. Y en los sitios donde retienen el poder, lo siguen usando a su antojo para controlar los medios y favorecer a sus afines. Véase si no el reparto de frecuencias de TV realizado en las comunidades gobernadas por el PP, donde ninguna a ido a manos del grupo Prisa, y cómo de imparciales resultan las cadenas de TV públicas de sus comunidades, como las de Madrid y Valencia.
Aquellos que aún votan al PP, reflexionen si no se deberá a un lavado cerebral de estos medios afines, que rinden cumplido servicio a sus protectores. Y tiemblen de cómo se pondría el panorama político si el PP volviera al poder, prohibiendo por decreto (o de facto con sus trajines) la disidencia de opinión en medios de comunicación.