Llevo unas semanias de mucho estrés y mucho curro que me han mantenido alejado de estas páginas a pesar del revuelo político que siempre me gusta comentar: La victoria de Hamás, más estatuto, el “referendum” del PP, lo de la OPA eterna (y más que pueden venir), las viñetas sobre Mahoma, etc...
Volvió a nacer
Una de las más escalofriantes imágenes que nos han dejado estas semanas fue la de la niña rescatada in extremis de una bolsa de plástico medio inundada, que flotaba en un río en Brasil. La suerte la salvó de una cruel y certera muerte, y se convirtió sin duda en el máximo representante de los niños que todos los días sufren su destino en el tercer mundo, o cuarto, o qué se yo que posición tiene ya.
Hamás
En cuanto a la victoria de Hamás, mi posición ha sido siempre muy calmada. Desde el primer día yo mantenía que la victoria podía significar una inesperada oportunidad para la paz, obligando a Hamás a abandonar la vía de la violencia para poder gobernar. Pese a los mensajes iniciales de bloqueo, aislamiento por parte de EEUU e Israel parece que la postura internacional se serena, y se vuelca en conseguir la pacificación y el abandono de las armas a cambio de mantener la ayuda económica de la que depende irremediablemente la oprimida Palestina.
No estoy nada de acuerdo con que la vitoria de Hamás sea por culpa de un voto de castigo a Al Fataf como mantenían algunos diarios estadounidenses. Hamás a pesar de su integrismo ha sabido ganarse el respeto de la población, montar hospitales, escuelas, asistencia social. Al Fatah en cambio se dobló el sueldo el año pasado, sus contactos con Israel son vistos como traición, conspiración.
La lástima es que todo esto venga en un momento en que la población de Israel y de medio mundo estaba ya muy concienciada de la necesidad de desocupar Palestina, pero quizás pueda ser incluso una vía definitiva para acabar con la violencia, siempre y cuando Palestina se serene y no vaya a más las luchas entre los dos partidos principales.
Mahoma
Lo de las viñetas de Mahoma está siendo una claro reflejo de la tensión en la que vive el mundo en estos tiempos. Yo diría que desde la guerra de Irak la crispación y el terrorismo han aumentado hasta cotas inigualables.
En efecto alguna de las viñetas puede resultar ofensiva: La de Mahoma con un arma induce a pensar que todos los seguidores de la religión musulmana son terroristas. En cambio la que publicó El País en portada, con el rostro de Mahoma dibujado por frases “no dibujaré a Mahoma” era artística y no atentaba contra la religión ni sus seguidores.
Pero de ahí, de una viñeta de cierto mal gusto, no se puede pasar a las revueltas, incendios, y campañas de boicot que se están produciendo. La mayoría de los participantes de las revueltas son personas arengadas por algún fanático que ni siquiera han visto alguna vez las viñetas y por lo tanto no pueden estar ofendidos personalmente.
Yo considero que entre mal gusto y vil manipulación el delito mayor es éste último.
Bueno, espero que ahora que todo se serena un poco pueda volver a comentar cosillas aquí a diario.