Se acabó... El Congreso, meses invertidos de mi vida dan un fruto dulce que hay que degustar rápido, pues caduca en una simple semana.
Al menos siempre quedará en el recuerdo la gente, su gratitud, sus muchos mails de agradecimiento, la amistad. Cuando organizas las cosas no vives tan a fondo la experiencia de un congreso o evento de EESTEC, pues no tienes tanto tiempo para charlar con la gente, cuando lo haces es para organizar, o moverles, o para resolver sus miles de dudas, preguntas y peticiones. De todas formas sigue siendo una experiencia inolvidable, y a base de no dormir si que me las arreglé para desconectar un poco del papel de organizador por las noches y disfrutar como un enano.
Ahora queda la sensación agria de la despedida, mezclado con la enorme satisfacción de haber logrado organizar algo tan grande, con tan poca gente, y que realmente ha gustado mucho a la gente a pesar de los problemas.
Como dijeron en una genial improvisación durante una de las fiestas, “EESTEC is about people, about tolerance, about friends”. Puede parecer mentira que durante una semana se puedan hacer amigos, y puede que no sean amigos de todos los días, pero la experiencia vivida, el compartir día y noche, hablar de las diferentes culturas y experiencias, sólo eso es tan enriquecedor que merece la pena. Hasta chema, que suele ser bastante “anti-todo” y un tanto “a-social” (¡sorrys, pero reconoce que es verdad!... jejeje) ha acabado el congreso con la ilusión que todos los EESTECers hemos vivido.
Aunque Eurielec no vaya bien de pelas después de los muchos gastos para el congreso y el fallo de dos sponsors, parece que la semilla de EESTEC ha arraigado fuerte en las nuevas generaciones, y no se perderá la oportunidad de vivir esta experiencia.