Nuestro amado y aclamado alcalde de Madrid, Gallardón, en otra de sus brillantes ideas por el bienestar del mundo ha decidido multar a los que peguen carteles o avisos en farolas, marquesinas y otros elementos del paisaje urbano. La nueva ordenanza en cuestión entrará en vigor con multas “ejemplarizantes” a partir de enero.

¿El motivo? se preguntarán algunos... Pues está claro, “da una imagen de ciudad sucia, y Madrid no se merece eso”. Yo creo que es parte de la esencia de las ciudades, al igual que las pintadas y otras cosas. Da una imagen de ciudad habitada, cercana, viva, en movimiento, no sólo de suciedad. Pero determinados gobernantes megalómanos ansían ciudades perfectas y pulcras. Vamos, que si por ellos fuera la vaciaban de gente (especialmente los no-pijos -vagabundos, prostitutas, etc.-) para que quedara mejor.
Pero lo que más gracia me hace es que la nueva ordenanza consiste el mejor método de venganza y extorsión jamás imaginado. ¿Tienes enemigos? Pues sólo tienes que averiguar su teléfono y empapelar Madrid con un anuncio falso poniendo su número. El ayuntamiento se encargará generosamente de putear a tu enemigo, pues como dicen “Los autores de las infracciones serán localizados por los teléfonos de los carteles”.
Bueno, y para los que no tienen enemigos, y tienen que vender una moto, dar clases para ganarse unas pelillas u otros menesteres, recuerden comprar un móvil de tarjeta, pagado en efectivo, y no rellenar la tarjeta de datos personales. Sólo así se podrá anunciar en Madrid, o, claro, si lo haces pagando. Muy triste.





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