Afortunadamente, ya parece que los fuegos remiten en los bosques para comenzar, como no, en el panorama político. Voy a contar cómo fue mi experiencia, tras pasar en Galicia una semana durante la peor plaga de incendios que ha vivido la región.
Sólo cuando volvimos de Marruecos tuvimos noticia de los incendios que asolaban Galicia. La verdad es que la cosa acababa de empezar. Por mucho que veía en la tele y los periódicos, no me podía imaginar como eran realmente los incendios. Sólo periódicos locales, plagados de fotografías, llegaban a retratar la situación. Entre ellos el mejor sin duda La Voz de Galicia.
Nada más entrar en Galicia, según recorríamos la A-52, empezamos a ver continuos incendios, que llenaban el cielo de enormes columnas de humo. La mayoría de los focos peligrosamente cerca de poblaciones. Según pasábamos de valle en valle la esperanza de dejar atras los incendios se veía fustrada, con más y más incendios.
Llegando a Vigo los padres de Sandra nos llamaron para informarnos de que había cortes de la AP9, para subir hacia la ría de Arousa, nuestro destino. Optamos por tomar la nacional para ir de Vigo a Pontevedra, una preciosa carretera que circula entre montañas y bosques preciosos... Si no vimos 30 o 40 incendios no vimos ninguno, humo por todos lados, árboles entre una fantasmagórica bruma que no era sino humo de los incendios y zonas ya quemadas. Muchos de los incendios parecían abandonados, sin nadie dedicado a apagarlos, pero viendo la proliferación era comprensible que los medios disponibles no dieran a basto.
Llegando ya a la ría de Arousa tuvimos que decir adiós al sol, que quedó apagado tras nubes de humo de los brutales incendios de la zona más al noreste. Es indescriptible el color anaranjado que tomaba todo el paisaje bajo este sol, como un continuo atardecer. De hecho muchos días tu cuerpo de decía que era tarde, al detectar el color rojizo del sol, y tenías la sensación de que pronto llegaría la noche. Qué curioso cómo nuestro cerebro analiza la luz y la ansiedad que producía el esperar la noche y que ésta nunca llegara. Y la luna roja sangre era una de las cosas más extrañas que he visto en mucho tiempo.
El mismo día de llegar a la Isla de Arousa, nuestro lugar de vacaciones, tras cenar, nos encontramos con un amigo muy nervioso. Las campanas del pueblo habían sonado, típica llamada de alerta pero una situación que nadie de nuestra generación había vivido nunca. Al parecer la isla se quemaba. De noche, en una isla aislada del resto de fuegos... estaba claro que tenía que ser provocado.
Fue increible ver la movilización de todo el mundo, jóvenes, viejos, ricos y pobres. Todos unidos esa noche en la lucha contra el fuego, pues la cuadrilla de 6 bomberos de la isla con una motobomba antediluviana no daban a basto. La gente traía cubos, capachos y todo tipo de recipientes de sus casas. Las viviendas próximas a las llamas con los grifos abiertos al máximo llenaban los cubos que eran transportados por una cadena humana improvisada. En el momento álgido había una triple cadena humana, dos transportando cubos llenos y otra trayendo de vuelta. Unos cuantos llevaban y traían a la carrera un enorme contenedor de basura lleno de agua.
Pero todo fue en vano. Era imposible parar así unas llamas de la altura de los árboles, que cuando alcanzaban un pino parecía que explotaran de golpe. El fuego cruzó toda la isla hasta apagarse donde se iniciaba el mar y no había más que quemar. Los pirómanos iniciaron el fuego justo en el extremo contrario de la isla para que aprovechando la fuerza y dirección del viento ardiera el máximo posible. Al menos la colaboración ciudadana ayudó a apagar los rescoldos y evitar que se extendiera más hacia los lados.
Podías ver a gente, sobretodo gente mayor, que lloraba de impotencia, de rabia, incapaces de comprender el porqué de la destrucción que veían. Caras tristes y conpungidas ante el daño que estaba sufriendo la isla, su hogar. ¿Quién puede hacer esto? -se preguntaban- ¡En la isla! ¡No tiene sentido!.
A la mañana siguiente fuimos a ver los daños, y daba pena ver negro lo que antes fue tan verde. Mucha gente seguía ayudando, algunos del “concello” otros voluntarios del pueblo. Recorriendo las cenizas, vigilando, buscando rescoldos y apagándolos algunos incluso con fumigadores llenos de agua que cargaban a la espalda.
Pero ni siquiera fue la única vez que se quemó la isla. Hubo en total 4 incendios, aunque no pudimos presenciar ninguno más. El más grande, que amenazaba el parque natural, fue al menos de día por lo que pudo colaborar un helicóptero, pero más de mil personas volvieron a trabajar unidas haciendo una cadena que traía agua del mar hasta las llamas.
También ardieron bosques en pueblos cercanos, con desalojos de viviendas en Villagarcía. La indignación y tristeza de la gente era palpable. Las conversaciones de la gente no dejaban de girar alrededor de los incendios: Conocidos afectados, desalojos, rumores de detenciones y de culpables, especulaciones sobre como afectarán los incendios y toda la ceniza al mar... Se hablaba también de la falta de medios, pero la gente comprendía que con la magnitud y cantidad de los incendios no había manera de tener medios para todos. En muchos sitios los ayuntamientos emitían bandos colocados en todas las puertas de las casas pidiando la colaboración ciudadana para crear grupos de vigilancia de los bosques. Los últimos días también había miembros del ejército, armados hasta los dientes vigilando las zonas más sensibles de la isla (¿realmente es necesario que lleven un fusil-metralleta para vigilar los bosques?). Anda que no tenían que pasar calor, con los trajes que llevan.
Hicimos algunos viajes a zonas cercanas, para encontrar más de lo mismo, muchas zonas ardiendo, y las que no lo estaban probablemente era que ya se habían quemado. A la vuelta hacia Madrid pudimos comprobar cómo ni un sólo valle se libraba de tener una zona calcinada, y muchos estaban totalmente de luto.
En fin, una tristeza enorme ver así una zona tan bella como Galicia, que tanto he visitado de pequeño. Me pregunto cuanto tiempo tendrá que pasar para que vuelva a estar como antes. ¿Lo veré yo? ¿Lo verán mis hijos?...
PD: Mañana subo algunas fotos que tengo, hoy ya es algo tarde.
Update: Ya se pueden ver mis fotos de los incendios en galicia.
Los álbumes de La Voz de Galicia: 15-08 | 14-08 | 13-08 | 12-08 | 11-08 | 10-08 | 09-08 | 08-08 | 07-08 | Fotos aéreas.
Unas impresionantes imágenes satélite de la NASA. En especial ésta del día 10 (puedes avanzar y retroceder de día para ver la evolución de los incendios y el humo).
También imágenes satélite de la ESA.